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Oxcum-Yucatan
el kolectivo
 

Oxcum-Yucatan

 
*KOMUK SC DE RL *
*Boletin informativo*

 

Rodolfo Macossay
Asesor Juridico
mayo 2009

Como continuidad del proyecto *EDUCACION INTEGRAL ALTERNATIVA * el INDEMAYA entrego el pasado 30 de abril a KOMUK SC DE RL movimiento de resistencia y defensa de la tierra, los usos y costumbres indigenas en Oxcum, Uman, Yucatan, "Ko`oten meyaj utiàl a kuxtal"  la cantidad de $963,750.00* (novecientos sesenta y tres mil setecientos cincuenta pesos 00/100) cantidad que conforme a los pactos de indemnizacion que por parte del gobierno estatal se han otorgado al movimiento a cambio de la posesion de 586 hectareas para la construccion y operacion de la planta potabilizadora IV de la JAPAY, se informa a la comunidad rebelde para que se encuentren enterados con este dinero se piensa dar clases de maya para fomentar la lecto escritura de la lengua materna, asi como fomentar la escuela de artes y oficios iniciando con musica en coolaboracion con  el Colegio de Musicos de Yucatan AC, asi mismo como la formacion de una escuela municipalista con vistas a incidir en politica publica a partir de los consejos consultivos comunitarios y la continuacion de los talleres de Derechos Humanos y DESCA asi como la implementacion de los procesos de nutricion y salud alternativa, produccion de gallinas ponedoras y de engorda, asi como la construccion de un salon de usos multiples rodeado de palapas que sirvan como tianguis popular en donde se fomentara el multitrueque. Asi como para el inytercambio de experiencias con procesos afines comunitarios.

Se esta en espera de la entrega de un proximo pago el cual será utilizado para la consolidacion del criadero de venado cola blanca del cual ya nacio su primer cria en dias recientes, asi como de los senderos interpretativos para ecoturismo alternativo, asi como la creacion de una banca etica, siguiendo modelos de prestamo sin intereses para proyectos productivos, este recurso debe estar sobre el millon de pesos.

 

Oxcum en agosto de 2008
 
 Mauricio Macossay Vallado

16 agosto 2008

El grupo de campesinos de Oxcum, Yucatán, que han dado una gran lucha reinvindicativa desde principios de 2005, que vivieron momentos críticos ante la represión del gobierno estatal yucateco en octubre, noviembre y diciembre de 2006, ha estado logrando avances importantes.

Se logró abrir un proceso de diálogo y negociación política con el gobierno estatal, desde noviembre de 2007.

Conformaron la Cooperativa "Kooten meyah u tial a kuxtal" - Vente a trabajar por la vida - (KOMUC en forma abreviada), con 100 asociados, entre ejidatarios, posesionarios y familiares avecindados.

El Consejo de Administración está encabezado por: Rosario Dzul Poot, como Presidenta, e Idelfonso Dzul García, como Tesorero.

Se firmó un acuerdo con el gobierno estatal para recibir una serie de apoyos para un conjunto de proyectos sociales y productivos, que se elaboraron y presentaron entre enero y marzo de 2008. Son 9 proyectos por un monto de 9 millones de pesos

El gobierno estatal al fin entregó los primeros apoyos económicos en noviembre y diciembre de 2007: 5 mil pesos para la constitución legal de la cooperativa, 50 mil pesos primero y luego 100 mil pesos más como anticipos para la elaboración de proyectos. Y otros apoyos en empleos temporales en la planta de la JAPAY que se está construyendo en el área.

El gobierno está comprometido verbalmente a seguir los cauces legales en las demandas penales en contra del antiguo comisario Anselmo Canul, en las irregularidades en las ventas de tierras y en las agresiones personales. Así como se ha comprometido expresamente a respetar los cauces legales y la resolución del Tribunal Agrario, en torno a las tierras que irregularmente se adjudicó el gobierno estatal y la COUSEY.

La cooperativa ha permitido la construcción de la planta potabilizadora Mérida IV de la JAPAY en los terrenos en litigio, en tanto el Tribunal Agrario resuelve el caso, que esperamos sea apegado a derecho y a la justicia.

A la fecha se han recibido ya, después de diversos retrasos: $2´588,600

Para planeacion del desarrollo comunitario $702,900, por medio de la SEDUMA

Para educacion integral alternativa $780,700, por medio del INDEMAYA

Para planeacion e integracion de una Unidad de Manejo Animal intensiva de Venado Cola Blanca $1´105,000, a través de la SFAP

Están pendientes $200,000 pesos que entregará en noviembre INDEMAYA, para honorarios por talleres de derechos humanos, nutricion, municipalismo y otros. Asimismo están pendientes otros $700,000 por becas a abuelos, jovenes y compañeros que se capacitarian. Se comprometieron a entregarlos de una vez con acuerdo con la SEGEY, el DIF y el Servicio Estatal del Empleo. Además de los más de 5 millones de pesos de los demás proyectos que están gestionándose.

Los juicios penales estatal y federal, donde acusaban a los principales dirigentes del grupo de intento de homicidio y de portacion de armas sin permiso (donde a Idelfonso inicialmente se le acusó de tener un arma de uso del ejército) han terminado con sentencia definitiva y apelacion, quedando absueltos. Se les devolverán las fianzas (pagadas con cooperaciones voluntarias) y las armas que les fueron decomisadas.

El domingo 3 de agosto al medio día se hizo una celebración especial por los avances logrados.

Las y los compañeros de la Cooperativa Komuc de Oxcum reconocen ampliamente y agradecen el apoyo social que varios grupos civiles y personas en lo individual les brindaron, afirmando que sin estos apoyos no habrían podido avanzar hasta donde han llegado.

En la comunidad de Oxcum el grupo que se prestó al despojo de tierras con el gobierno de Patricio Patrón, sigue controlando el comisariado municipal y ejidal, sigue intentando vender más tierra y la tensión social se mantiene en un nivel considerable.


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Por la tierra y por la vida: Oxcum, Yucatán

Mauricio Macossay Vallado(1)

octubre 2007



Resumen

Análisis de la experiencia de lucha y resistencia de un grupo de campesinos mayas yucatecos, del pequeño poblado de Oxcum, cercano a Mérida, frente al despojo de sus tierras que el gobierno estatal está tratando de concretar, como parte del “proyecto de desarrollo” oficial Metrópolisur, inmobiliario y turístico, con un nuevo aeropuerto, parte del Plan Puebla Panamá. El gobierno local ha ido apoderándose de miles de hectáreas ejidales al sur y poniente de Mérida con poca resistencia, para entregarla a grandes consorcios.

Desde el repaso de las formas concretas que ha asumido el conflicto, desde principios de 2005, se precisan las formas y mecanismos de la resistencia campesina maya, los resortes comunitarios e identitarios que les impulsan y mueven, que los han mantenido en la reivindicación de sus tierras y su dignidad, en tiempos especialmente adversos y de avance, con poco frenos, del neoliberalismo en la región.

El grupo se mantiene en lucha a pesar del amplio cúmulo de maniobras oficiales, desde las amenazas y los sobornos, hasta la represión, desalojo y encarcelamiento de dirigentes. El asambleismo y formas de democracia y liderazgo directo y horizontal, retomando viejas tradiciones mayas comunitarias, han sido claves para mantener la unidad y la organización del grupo, así como la firmeza y la decisión en la denuncia pública de su caso, recibiendo amplia solidaridad; lo cual les ha permitido continuar resistiendo.

Introducción

En este ensayo se presentan una serie de reflexiones en torno a cómo un grupo de campesinos mayas yucatecos están resistiéndose a ser despojados de parte importante de sus tierras ejidales.

La metodología utilizada para el estudio de la experiencia consistió en la combinación de entrevistas con informantes claves y la observación participante del autor, en sus dinámicas regulares y cotidianas y en momentos de reunión, discusión y asambleas grupales, así como de la revisión de diversos documentos oficiales de la carpeta agraria del ejido, del RAN y del Registro Público de la Propiedad de Yucatán. Este documento es el resultado de la información sistematizada y de la reflexión sobre ésta, valorando la experiencia del grupo, contextuado en la región y el área.

Un grupo de campesinos mayas yucatecos de unas 100 personas, entre ejidatarios, posesionarios y familiares, está dando una trascendente lucha por mantener sus tierras y por el desarrollo de sus familias y su comunidad. Son del pequeño poblado de Oxcum, municipio de Umán, a unos 15 kilómetros al oeste suroeste de Mérida, la capital de Yucatán.

Desde 2005 han venido enfrentando el intento de despojo de 890 hectáreas que el gobierno estatal, por medio de intermediarios y con la complicidad del comisariado ejidal, ha venido realizando.

Se han convertido en uno de los referentes de la lucha social agraria del momento en Yucatán, ante la unidad, organización y firmeza con que se han conducido.

El ensayo está conformado de cinco partes: una primera donde se brindan una serie de elementos del contexto regional que prevalece; para dar paso a los datos más importantes de Oxcum y algo de su historia y evolución; pasa luego a la descripción del conflicto agrario y sus principales rasgos; destacando los elementos definitorios del grupo; y concluir aportando algunos elementos para la caracterización de la lucha social que han emprendido y su trascendencia, donde se incluyen los conceptos y categorías utilizadas en el análisis.

Contexto

Los campesinos mayas yucatecos han estado sujetos a fuertes procesos de exclusión y fragmentación social y económica, particularmente aquellos que habitan el centro norte y poniente de la entidad, lo que fue la zona henequenera. Oxcum está enclavada en esta área y sufre con toda crudeza estos procesos.

Las tierras ejidales que circundan Mérida han sido, desde 1992 cuando se legalizó su venta al modificarse el artículo 27 constitucional, muy codiciadas por especuladores y constructores inmobiliarios ante el creciente precio que van teniendo frente a la expansión de la ciudad. Los diferentes gobiernos estatales desde aquel entonces han usado diversos mecanismos para ampliar las llamadas reservas territoriales de la ciudad, mediante expropiaciones y compra de terrenos, que luego venden a los constructores para nuevos fraccionamientos, centros comerciales, bodegas, diversos servicios y obras de infraestructura.

Desde 2001 cuando inició su gestión gubernamental el panista Patricio Patrón Laviada, con sus hermanos y un reducido grupo de socios y amigos, aprovechando el poder ejecutivo estatal y por medio de intermediarios, se fueron apoderando de miles de hectáreas de los ejidos que circundan Mérida, especialmente en el norte, poniente y sur, particularmente de los ejidos circunvecinos al norte de Oxcum: Hunucmá, Huncanab, Texán Palomeque y Caucel, entre otros, con importantes ganancias para los intermediarios en estas transacciones.

Al sur y poniente de Mérida, donde se encuentra Oxcum, para llevar a cabo el “proyecto de desarrollo” Metrópolisur, con fondos públicos locales y federales, en beneficio directo de grandes empresas inmobiliarias, constructoras, aeroportuarias y turísticas, regionales y transnacionales.

Metrópolisur es un plan fomentado desde el gobierno estatal que consiste en un conjunto relacionado de desarrollos inmobiliarios, habitacionales, comerciales, de servicios, turísticos y un nuevo aeropuerto en el área de Hunucmá, con un corredor que vaya desde el sur y poniente de la ciudad de Mérida hasta la costa noroeste de Yucatán, por Celestún. Incluye dejar el actual aeropuerto meridano, que está en buenas condiciones operativas y utilizado a menos de la mitad de su capacidad, para en sus terrenos construir fraccionamientos residenciales y centros comerciales para las clases medias, para grandes empresas constructoras, y haciendo un nuevo aeropuerto a unos 30 kilómetros al poniente de Mérida, en el área de Hunucmá, que sería entregado al consorcio transnacional ASUR, que actualmente tiene la concesión y operación del aeropuerto meridano y el de Cancún, entre otros.

Oxcum

Oxcum (2) es un antiguo pequeño poblado maya, con algunos vestigios prehispánicos, donde se asentó una hacienda que primero fue maicero ganadera y luego henequenera desde fines del siglo XIX. El dueño fue Avelino Montes, uno de los más connotados oligarcas henequeneros yucatecos de fines del siglo XIX y principios del XX.

Las tierras fueron restituidas a los campesinos mayas en septiembre de 1937 en ocasión del reparto agrario cardenista en Yucatán. Como peones de la finca henequenera habían venido solicitando su restitución formal desde julio de 1917.

Les restituyeron en aquel 1937 1,600 hectáreas, aunque en la forma de un ejido colectivo con tierras de uso común, para la producción de hojas de henequén, milpas y demás usos relacionados.

Durante décadas el cultivo colectivo de henequén en sus tierras fue fuente de empleo estable e ingreso regular para todos los ejidatarios y sus familias. Incluso hubo en la comunidad una planta desfibradora, de la finca henequenera de los Montes, que fue operada durante años mediante una Asociación de 3 Sociedades Locales de Crédito Ejidal circunvecinas, durante los setenta y ochenta, y que finalmente fue cerrada ante el declive productivo en el área.

Con la caída y derrumbe de la agroindustria del henequén, acelerada desde principios de los sesenta del siglo pasado, pero sobre todo durante los ochenta, en Oxcum como en toda la zona henequenera, se fue dejando de cultivar paulatinamente el agave, hasta que prácticamente desapareció a principios de los 90, cuando se liquidó al ejido colectivo henequenero y a los ejidatarios, con la demolición y liquidación henequenera neoliberal, instrumentada por el gobierno federal de Carlos Salinas y el gobierno estatal de Dulce Sauri, quedándose muchas de las tierras ocupadas tan sólo por pequeñas extensiones con siembras de maíz, frijoles, frutales y hortalizas, para la obtención de leña y materiales para construcción de sus rústicas viviendas, así como cacería de especies nativas, que les ayudan a complementar sus bajos e irregulares ingresos.

Los otrora campesinos henequeneros y sus hijos se fueron ocupando en lo que se podía, conforme la economía regional se urbanizaba y se transformaba vertiginosamente durante los ochenta y noventa. Es en los jóvenes donde se aprecia con mayor claridad el proceso de buscar empleo e ingreso en otras ramas y ocupaciones económicas en la cercana Mérida.

Actualmente se contratan muchos de ellos, casi todos, en la ciudad de Mérida, en maquiladoras, construcciones, obras y servicios, sobreviviendo a duras penas, pasándola con niveles altos de pobreza, bajos salarios, pocas prestaciones y una alta precariedad y movilidad laboral.

Se han ido olvidando de sus raíces rurales y campesinas, de manera rápida en las dos últimas décadas, frente a la crisis y al derrumbe productivo y económico, combinado con el embate cultural occidental, la gran penetración de los medios masivos electrónicos de comunicación y el fomento a patrones de comportamiento y relación social consumistas e individualistas, que van erosionando y desdibujando profundas costumbres, tradiciones, convicciones y raíces mayas, morales y campesinas, formas de convivencia y de comunalidad. Se ha ido perdiendo paso a paso el uso del maya como el idioma principal. Incluso ha habido cambios en las religiones que profesan, al entrar y avanzar varias religiones diferentes a la católica, que se ha visto disminuida y cada vez menos influyente.

Paralelamente algunas familias han ido migrando hacia Mérida y Umán, la cabecera del municipio, abandonando la comunidad y las tierras.

En diciembre de 1998, cuando concluyó en Oxcum el proceso del Programa de Certificación de Derechos Ejidales y Titulación de Solares Urbanos (PROCEDE), que abre el camino para la privatización de las tierras ejidales, como culminación legal de los cambios salinistas al artículo 27 constitucional, se les reconocieron legalmente 1,603 hectáreas de tierras de uso común, para 238 campesinos con derechos agrarios: 148 ejidatarios y 90 posesionarios.

El conflicto

Desde principios de 2005 iniciaron los esfuerzos y maniobras gubernamentales para apropiarse de tierras ejidales de Oxcum. Desde ese entonces el grupo ha estado oponiéndose, resistiendo.

La mayoría de los ejidatarios de Oxcum, de las 238 personas con derechos agrarios, han permitido, más por omisión y la escasa cohesión social prevaleciente, que por acción, que un pequeño grupo encabezado por Anselmo Canul y Griselda Canché, puedan manejar las tierras, entregándoselas al gobierno del estado en un proceso a todas luces irregular e injusto de venta desventajosa y a bajo precio.

El gobierno estatal les está arrebatando irregularmente por medio de intermediarios particulares, 890 hectáreas de sus tierras con el fin declarado públicamente de construir una planta potabilizadora de agua que surta de este líquido a varios medianos proyectos inmobiliarios en el área, como el llamado Ciudad Caucel, conjunto habitacional de miles de casas habitación, en construcción a unos 10 kilómetros al noreste de Oxcum, y para vender, casi 300 hectáreas, a Cementos Mayas (del consorcio transnacional Cementos Mexicanos, que las usaría presuntamente para establecer una planta y un banco de materiales). Así como a particulares para desarrollar conjuntos habitacionales e instalaciones comerciales e industriales, como parte de Metrópolisur.

Han sido innumerables las irregularidades que cometió el gobierno estatal, el gobernador Patrón y su grupo en este caso en particular. Irregularidades muy similares a las que hicieron en los ejidos circunvecinos, siguiendo formas muy parecidas, adaptadas tan sólo a las circunstancias específicas de cada comunidad y ejido.

Usaron a cambio de dinero, a un pequeño grupo encabezado por el comisario ejidal Anselmo Canul para manejar a la mayoría de los ejidatarios, posesionarios y pobladores de Oxcum, repartiendo pequeñas cantidades de dinero (presumiblemente de los intermediarios) para hacerse de las tierras y luego vendérselas al gobierno estatal ganando más del doble, presionando de múltiples maneras, amenazando y hostigando, simulando asambleas ejidales (como la del 1 de marzo de 2005 y la del 16 de agosto de 2005), donde asignaron “gratuitamente” 18 parcelas a 9 personas ajenas a la comunidad como si fueran avecindados, del grupo que controla el conocido intermediario Antonino Almazán (ex delegado en Yucatán del Registro Agrario Nacional y uno de los operadores al parecer, del acaudalado exbanquero Roberto Hernández, que está acumulando tierras y fincas por todo Yucatán), con el velado apoyo de la Procuraduría Agraria y el Registro Agrario Nacional, así como de todo el aparato del gobierno estatal panista 2001-2007: Gobernador, Secretario General de Gobierno, Secretaría de Protección y Vialidad, Procuraduría General de Justicia, Comisión Ordenadora del Uso del Suelo y Junta de Agua Potable.

Repartieron entre los 238 campesinos unos 11 millones de pesos (3), alrededor de 60 mil pesos a cada uno de los 148 ejidatarios con plenos derechos agrarios y alrededor de 24 mil pesos a cada uno de los posesionarios, para convencer a muchos utilizando el hambre y la pobreza, para luego vendérselas al gobierno estatal y a la Comisión Ordenadora del Uso del Suelo del Estado de Yucatán, por un total de 28.5 millones de pesos (4), ganando en la maniobra 17.5 millones de pesos.

Ante toda la comunidad el comisario ejidal manejó que fueron 880 hectáreas, pero en las actas de las asambleas apócrifas asentaron 138 hectáreas más, 704 y 314. La maniobra fue de muchas formas irregular, injusta y fraudulenta, por la simulación de asambleas y la entrega ilegal, violentando la ley agraria y los derechos legales campesinos, de la tierra a intermediarios sin derecho alguno, por el bajísimo pago, que además permitía vender esas tierras al gobierno estatal a precios ridículos, obteniendo ganancias injustificadas, y asentar más tierra de la que informaban a la gente. En el Registro Público de la Propiedad aparecen que el gobierno estatal y la Comisión Ordenadora del Uso del Suelo de Yucatán son los actuales propietarios de 18 parcelas de tierras de Oxcum, vendidas por los intermediarios del grupo de Antonio Almazán, que suman un total de 889 hectáreas.

Se trata claramente de un despojo de tierras en toda la línea, operado por el gobierno estatal en contra de sus más elementales obligaciones constitucionales.

Además se da sin mencionar siquiera el uso final que se le daría a estas tierras, violentando también el derecho de la comunidad de Oxcum de ser consultada y acordar el uso final.

Ante la oposición y resistencia pública y cada vez más notoria del grupo al despojo de las tierras, cuando era más que evidente que el precio era sumamente bajo, que se habían violentado todas las formas legales y que la maniobra beneficiaba al gobierno estatal, quien actuaba como especulador inmobiliario y a los intermediarios que habían armado la irregular venta, lograron sobornar, en septiembre de 2006, al abogado William Santos que los asesoraba. Con su complicidad les echaron para abajo una demanda que habían metido ante el Tribunal Unitario Agrario, al lograr mediante engaños y amenazas, que casi todos los 41 demandantes de ese momento, firmaran su desistimiento en las instalaciones del tribunal, al tiempo que amenazaba a los principales dirigentes del grupo, tratando de intimidarlos y paralizarlos.

Repuestos de la actuación del abogado y del desánimo que los envolvió unos días, decidieron no rendirse y continuar defendiendo sus tierras, manteniendo el campamento que habían montado varios meses atrás en una de las entradas a sus montes, resguardando las tierras en disputa.

Con nuevos ofrecimientos de negociación y acuerdo por parte de funcionarios de la JAPAY, como maniobra de distracción que luego se evidenciaría, el gobierno recurre al uso de la fuerza y la represión con la policía estatal antimotines, violentando también la autonomía municipal ya que ni siquiera avisaron del operativo al presidente municipal de Umán. Simularon un enfrentamiento entre ejidatarios, entre el grupo del comisario Canul y el grupo en lucha, donde intervino la policía para frenar el supuesto enfrentamiento y detener a “quienes lo provocaron”.

El 6 de octubre de 2006 por la mañana, usando a un pequeño grupo de ejidatarios encabezado por el comisario Canul, y estando unas 40 personas en el campamento que tenían, fueron hostigados, golpeados y desalojados con unos 70 policías estatales fuertemente armados, deteniendo a 4. Para inmediatamente fabricarles varios delitos con acusaciones del comisario, en el afán de sostener la versión del enfrentamiento.

Fueron consignados al penal de Mérida: los 4 a disposición de un juez local y 3 a disposición de una juez federal. El juez local libera a 3 por falta de elementos y a 1 le fija una pequeña fianza. Demostrándose con esto que los delitos fueron burdamente fabricados en la Procuraduría y que no se pudieron sostener ante el juez local respectivo, quien no se convirtió en cómplice de este atropello. No se sabe bien a bien qué fue lo que determinó la actitud del juez, quienes normalmente se pliegan al ejecutivo y a la procuraduría actuando como jueces de consigna.

El que no fue consignado ante la juez federal es liberado 5 días después, por la resolución de falta de elementos del juez local, pero los otros 3 fueron procesados por la juez federal, por portación de armas sin licencia y en el caso de Idelfonso por “portar un arma de uso exclusivo del ejército” (una antigua escopeta de cañón un poco más corto que los de calibre similar). La juez federal no otorgó la posibilidad de libertad bajo fianza a Idelfonso, pero si a los otros 2 acusados. Sin embargo los 3 decidieron permanecer juntos en la prisión en tanto no fuera liberado también Idelfonso.

De esta manera Idelfonso Dzul, Gonzalo García y Wilberth López, estuvieron presos durante 55 días, hasta que lograron liberarlos bajo fianza, con la apelación ante un magistrado y la reclasificación del delito que le atribuían a Idelfonso. Le quitaron eso de que el arma era de uso exclusivo del ejército. El 30 de noviembre a las 11 de la noche fueron liberados los 3 bajo fianza, sujetos todavía a un proceso federal, que hasta la fecha no concluye.

Fueron sometidos a un precipitado, infundado e irregular proceso penal local y federal simultáneamente, para asegurarse que los mantendrían en prisión como rehenes, para que el grupo, con tal de obtener la libertad de sus compañeros, dejara de luchar por las tierras. El proceso local se cayó por si mismo, y el proceso federal se ha mantenido contra toda lógica jurídica y legal, siendo parte del conjunto de las maniobras gubernamentales por quebrar a este grupo de campesinos yucatecos.

Fueron acusados de ataques peligrosos y portación de armas de uso exclusivo del ejército y sin licencia, ante la necesidad de justificar la intervención represiva y el encarcelamiento, por el hecho de haber encontrado algunas escopetas en el campamento donde fueron reprimidos. Escopetas que no utilizaron en momento alguno. Ya que de haberlo hecho hubiera sido un enfrentamiento de graves consecuencias, ya que los campesinos de Oxcum, como casi todos los campesinos mayas yucatecos, tienen una especial buena puntería.

La policía se ha mantenido desde el 6 de octubre, aunque con una presencia decreciente y últimamente en forma intermitente, en los montes y en la comunidad, hostigando, impidiendo y dificultando el paso para leñar y realizar las acostumbradas labores campesinas tradicionales. Han cercado incluso más de las 890 héctareas en litigio. La Junta de Agua Potable inició trabajos en las tierras con la cobertura policiaca, pero los tiene suspendidos desde marzo de 2007.

En el grupo están bastante claros que tienen la razón y cuentan con la fuerza de su unidad y persistencia, para mantenerse en la lucha por sus tierras y su dignidad. Han logrado hacerse de toda la información agraria y de detalle del caso, han metido una nueva demanda ante el Tribunal Agrario Unitario, el 23 de marzo de 2007 y se mantienen unidos, organizados y decididos a reivindicar sus derechos. Han intentado infructuosamente hasta ahora, abrir procesos de diálogo y negociación política con el gobierno estatal, tanto el pasado como el actual, sin renunciar a la movilización, a la denuncia pública y a la difusión de su lucha y acciones. Aún cuando las irregularidades en su contra han sido numerosas y de muchas autoridades se mantienen y persisten.

Los medios de comunicación, radio, televisión y prensa escrita, han dado cuenta muy sesgada del conflicto y la lucha campesina, a favor del gobernador y el intermediario, con excepción del periódico diario Por Esto! Han tenido que bregar también con esta tan sesgada cobertura informativa mediática.

En el grupo están convencidos que el gobierno ha violentado sus derechos, no ha seguido las normas y disposiciones legales, atropellando reiteradamente sus derechos. Deploran que quienes están obligados a cumplir y hacer cumplir las leyes, a tutelar los derechos sociales, las manipulen para beneficiar a intermediarios y empresas privadas a costa del patrimonio campesino y han logrado difundir públicamente esta percepción, atrayendo simpatías y solidaridades muy diversas.

Han ido haciendo conciencia de los derechos agrarios y ciudadanos con que cuentan, como pobladores rurales mayas yucatecos, especialmente los estipulados en el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo, la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, la Constitución Política del Estado de Yucatán y la Ley Agraria.

En la coyuntura de la campaña electoral local, del pasado mayo, fueron parte de las fuerzas y grupos sociales que denunciaron sistemáticamente la naturaleza injusta e ilegal de las políticas del gobierno panista, abonando al desgaste y desprestigio de éste, que finalmente los llevó a una clara derrota. Usando el llamado voto de castigo mucha gente sencilla de todo Yucatán se inclinó electoralmente por el PRI.

Casi todos los integrantes del grupo votaron por el PRI y contra el PAN, como castigo frente a las maniobras del gobierno patricista. Sin embargo el sentido de este voto por el PRI no es igual a cuando en el pasado confiaban en éste, considerando casi natural que permaneciera en el gobierno estatal. Es un voto esperanzado que un gobierno diferente deje de violar sus derechos y la ley y les haga justicia.

Siguen confiando en la institucionalidad, esperando que las cosas cambien desde arriba, aunque cada vez con mayor claridad y conciencia de los límites de esta institucionalidad, que tanto da a los ricos y poderosos y tan poco a los campesinos, a los trabajadores y a la gente sencilla.

Las demandas que sostienen hoy día, fines de agosto de 2007, son:

1. Que no continúe la Junta de Agua Potable los trabajos en los terrenos en litigio, mientras se llega a una solución.

2. Que se abra una investigación sobre las irregularidades cometidas por las autoridades estatales y agrarias para el despojo de sus tierras, y se aplique la ley rigurosamente a todos aquellos funcionarios que resulten responsables de algún delito, incluyendo al Comisario Ejidal de Oxcum.

3. Que se le de curso legal a las denuncias penales presentadas en la Procuraduría contra el Comisario Anselmo Canul y su grupo, usados para el despojo de las tierras, que ha amenazado, agredido e incluso tratado de matar en noviembre de 2006 a Roberto Canché, yerno de Idelfonso Dzul, y a don Máximo Solache el 19 de agosto de 2007.

4. Negociar y acordar soluciones de fondo a la propiedad y uso de las 18 parcelas, que suman 889 hectáreas, donde el gobierno del estado (con 11 parcelas) y la COUSEY (con 7) aparecen como “propietarios” actuales.

5. Financiamiento a proyectos productivos familiares, alimentarios y artesanales.

6. Mejoras sociales en la comunidad: dispensario médico con servicio permanente de ambulancia, pavimentación de calles y una preparatoria (módulo de bachillerato)

El 26 de agosto recién pasado se eligió al nuevo comisariado municipal, resultando ganadora la señora Griselda Canché con 234 votos, frente a 151 de Roberto Canché del grupo en lucha. Hay impugnaciones serias al proceso por la compra de votos y presiones que hizo el grupo de Griselda y Anselmo y porque la ganadora está involucrada en la venta clandestina de bebidas alcohólicas en la comunidad. En octubre próximo habrá elecciones para el comisariado ejidal y se dará otro episodio de confrontación entre ambos grupos. Numéricamente el grupo de Anselmo y Griselda ha logrado al menos hasta ahora, tener la mayoría en la comunidad, aunque el grupo en lucha ha ido creciendo poco a poco.

Han insistido en ser recibidos por la gobernadora y abrir un proceso de negociación política, que resuelva el problema de sus tierras, hasta ahora esto no ha sucedido, aunque al menos el gobierno estatal actual no ha dicho cerrarse, pero está dando largas a la vía de diálogo.

El grupo

El grupo conformado por unas 100 personas, entre hombres adultos ejidatarios y posesionarios y esposas, hijas y parientes directas, se formó desde principios de 2005, con quienes fueron coincidiendo frente al despojo y evidente latrocinio de los intermediarios y el grupo del comisario ejidal. Surgió a contracorriente de la fragmentación social generalizada en la comunidad.

Con poca experiencia organizativa directa, con bajos niveles de cultura general y jurídica, incluso con poca confianza en si mismos y en las posibilidades reales de poder dar una buena batalla por sus derechos, que tenían en medio de todo, bastante precisos.

Se fueron organizando espontáneamente con poca formalidad y bajos niveles de cohesión, bajo el liderazgo carismático de Idelfonso Dzul (5) y la amplia participación de varios ejidatarios que fueron comisarios y autoridades ejidales.

Encontraron la asesoría jurídica en 2005 de un abogado de Umán, William Santos, quien siempre maniobró para que el grupo no se desarrollara como tal y dependiera mucho de la información que manejaba y sus opiniones. Abogado que finalmente les traicionaría y entregaría al gobierno estatal. Pero al que repudiaron, logrando mantenerse como grupo.

Ante el embate y la represión oficial de octubre de 2006 el grupo que había funcionado de manera un tanto informal, con reuniones y asambleas ocasionales, cerró filas cohesionándose y recurriendo a una mayor unidad y nivel de organización y participación, a comentar, analizar y decidir todo lo importante en asambleas semanales, mediante formas de democracia directa y horizontal, a la vez que usando la denuncia pública local, nacional e internacional, mediante plantones frente al palacio de gobierno estatal en Mérida, volantes, boletines de prensa y comunicados, con el apoyo de redes de solidaridad y grupos de promoción de derechos humanos (6), mientras daban la batalla también en los tribunales. Las mujeres del grupo han jugado un papel especialmente activo y dinamizador en todas las acciones colectivas y en las asambleas con voz y voto, así como en las innumerables movilizaciones que han llevado a cabo.

Desde la represión del 6 de octubre han contado con la asesoría y respaldo político y jurídico experimentado, proporcionado por gente del Kolectivo El Rebelde. Así como con el apoyo jurídico en cuestiones penales, de un abogado vinculado a la lucha de los artesanos comerciantes de Chichén Itzá y el apoyo de adherentes locales de la otra campaña zapatista.

Con su alto nivel de unidad, decisión y firmeza lograron dar a conocer su lucha y captar simpatía y solidaridad de diversos grupos sociales, campesinos del área, redes, colectivos y personas de Yucatán, México y otros países, que les han ayudado en muchos sentidos a mantenerse, a resistir e insistir en la demanda de restitución de sus tierras.

Han sido solidarios y partícipes de varios movimientos sociales en los últimos meses: de repudio al fraude electoral de 2006, de apoyo a la APPO, contra el alza de las tarifas del transporte urbano en Mérida, que encabezaron jóvenes estudiantes en diciembre de 2006. Y apoyaron a los muchachos reprimidos el 13 de marzo en Mérida cuando la visita de Bush, que fueron golpeados y encarcelados injustamente.

La lucha

Para comprender la lucha que han desarrollado se usa, implícitamente, una serie relacionada de conceptos y categorías teóricas en torno a la resistencia popular (7).

La lucha es por la tierra y por la dignidad

Por la tierra como el casi único patrimonio que el capitalismo neoliberal globalizado yucateco de estos días les ha dejado, en su vertiente de la voracidad inmobiliaria de fracciones del capital que hacen negocio despojando a campesinos y especulando con el precio de las tierras cercanas a las ciudades. Porque hay conciencia clara de que la tierra es legítimamente de ellos, desde tiempos ancestrales, desde antes de la conquista y la colonia. Porque en ella está la madre tierra y sus raíces indígenas, originarias y campesinas, que aunque desdibujadas existen y se mantienen todavía. Porque es fuente de sustento, alimentación y materias primas para la supervivencia diaria. Porque se saben merecedores de que los beneficios que sus tierras pueden aportarles deben ser para todos, no sólo para unas cuantas personas, que además en forma deshonesta benefician a gente de fuera de la comunidad a costa del bienestar colectivo.

Por la dignidad porque se ha convertido en un espacio de unión y acción social colectiva para enfrentar el racismo, el clasismo y el ninguneo social y gubernamental en que están sumidos los campesinos mayas yucatecos de hoy día. Porque esta lucha los humaniza y dignifica como mayas, campesinos y personas.

Saben que si se mantienen unidos y organizados, sin cansarse, ni desesperarse, ni rendirse, podrán recuperar sus tierras y mejorar sus condiciones económicas y sociales o bien obtener un beneficio económico significativo y conservar las más de 600 hectáreas que todavía les quedan sin ningún litigio, en uso común.

Factores claves de esta lucha han sido: el sentido de comunalidad que han recuperado actuando como grupo, el alto nivel de unidad y el regular nivel de organización alcanzado, el asambleismo, la discusión y el acuerdo abierto de todas las cuestiones importantes, la acción conciente colectiva, un liderazgo abierto y consensuado que actúa en la lógica del mandar obedeciendo, asesoría experimentada, comprometida y respetuosa de las formas, tiempos y maneras de acción del grupo, la apertura a establecer vínculos y relaciones solidarias con redes, grupos y personas a nivel local, nacional e internacional, cuya solidaridad ha sido especialmente útil para respaldarlos.

Septiembre y octubre de 2007 serán momentos de definición de esta lucha, por las elecciones ejidales y la posición que asuma el gobierno estatal entrante, que modificará la relación de fuerzas sociales al interior de la comunidad y en su inserción estatal. La fuerza acumulada por el grupo, acrecentada con sus relaciones solidarias, podría crecer todavía más inclinando la balanza hacia una solución justa y digna del asunto de las tierras y de la preservación de la vida y la dignidad del grupo y de la comunidad toda de Oxcum.

La propensión a defenderse, a protestar y a desafiar lo que el gobierno estatal está haciéndoles, tiene bases materiales, económicas y sociales, culturales y simbólicas profundas, de tiempo atrás y recientes, en una compleja interrelación, junto con aristas de género, etnia y religiosas. La resistencia a desarraigarse completamente de la tierra y de todo lo que ella ha significado en sus vidas, durante generaciones. El sustento diario que les brindan todavía sus montes. El aprecio a la madre tierra. La participación activa y decidida de mujeres, esposas, hijas y parientes de los ejidatarios hombres, ha sido clave. La recuperación de su dignidad y aprecio como mayas, originarios de estas tierras ha sido también factor importante de cohesión e impulso en la lucha. Buena parte del grupo profesa una religión protestante, no católica, que les brinda elementos morales de comportamiento y acción, que también ha sido impulsor del grupo y la lucha.

La resistencia y los desafíos que han venido enfrentando, con su singular mezcla de múltiples formas y variantes, los ha colocado en una posición de desacuerdo con las formas concretas que la dominación en Yucatán asume para los campesinos, llevándolos a la expresión de la protesta abierta, pasando por la burla, la crítica y el desafío de estas formas, que han implicado cambios y ajustes en las relaciones de poder establecidas en la comunidad y entre ésta y el gobierno estatal.

Pueden apreciarse también una variedad de intenciones personales en la resistencia y la participación en la lucha, desde la intención de nada más defenderse y obtener más dinero por las tierras, hasta la ofensiva y la intención restauradora de nuevas bases materiales para el desarrollo auténtico de la comunidad y las familias empeñadas en este esfuerzo.

Fuentes y Bibliografía

Entrevistas personales con: Idelfonso Dzul, Gonzalo García, Abelardo Cobá, Rogelio Canché, Juan Poot, Diego Poot, Roberto Canché, Felipa Poot, Rosario Dzul – del grupo en lucha de Oxcum. Realizadas de octubre de 2006 a agosto de 2007.

- Dussel, Enrique. 1998. “Sentido ético de la rebelión maya de 1994 en Chiapas (Dos “juegos de lenguaje”)” En: Tarrío, María y Concheiro. La sociedad frente al mercado. Coedición UAM-Xochimilco – La Jornada. México.

- Eckstein, Susan. (Coordinadora) 2001. “Poder y Protesta Popular. Movimientos Sociales Latinoamericanos”. Siglo XXI Editores. México.

- Giménez, Gilberto. 1994. “Los movimientos sociales. Problemas teórico-metodológicos”, en: Los actores y sus formas de organización. Revista Mexicana de Sociología. UNAM. México.

- Macossay, Mauricio. 2005. “Resistencia popular en Yucatán 1980-2004. Del cómo resiste el pueblo maya yucateco de hoy en Tetiz y Dzidzantún”. Tesis doctoral, FCPyS-UNAM. México.

- Scott, James C. 2000. “Los dominados y el arte de la resistencia”. Ediciones Era. México.


Notas:

(1) Activista, sindicalista y analista social, socialista libertario. Parte del Kolectivo El Rebelde. Economista, maestro en desarrollo rural y doctor en ciencia política. Profesor e investigador del Centro Regional de la Península de Yucatán de la Universidad Autónoma Chapingo con amplia experiencia docente, investigativa y en servicio con campesinos mayas yucatecos. Profesor de la Escuela de Agricultura Ecológica U yits ka´an y colaborador de la Red de Comercio Justo Tojil Yambil.

(2) La palabra Oxcum es un vocablo maya que quiere decir tres ollas; la creencia generalizada es que fueron encontradas en ese lugar tres ollas, enterradas al pie de un árbol de Ramón –ox en maya-

(3) Fueron dos operaciones, una por 583 hectáreas, a razón de 7 mil pesos por ha. Y la otra por 297 hectáreas, a razón de 25 mil pesos por ha.

(4) A un precio promedio de 32 mil la hectárea. Un cuarto de su valor comercial, que es de alrededor de 120 mil pesos la hectárea, por su cercanía con Mérida.

(5) Ejidatario maya con raíces coreanas, cincuentañero, que fue cortador de penca y chapeador en el ejido, jornalero en pequeñas propiedades cercanas, luego cargador en Mérida. Alcohólico rehabilitado que cambió su religión de católico a protestante, buen padre y abuelo de una familia amplia, donde los hijos y yernos aportan al gasto y les permite un nivel de vida medio en la comunidad, que encabeza al grupo impulsándolo permanentemente a la acción y a la defensa de sus derechos, que no se arredró ni se intimidó ante las amenazas, ni cuando fue detenido y encarcelado.

(6) En especial destacó el apoyo y respaldo del Equipo Indignación y de la representación local de la Liga Mexicana por la Defensa de los Derechos Humanos –LIMEDDH-.

(7) Vista la resistencia en una perspectiva histórica y estructural a la vez, que explica la acción colectiva en la dinámica de la interrelación de las clases y grupos sociales, más que en los individuos, donde la acción y los desafíos están moldeados por las características particulares de la estructura social y las peculiaridades de las raíces históricas, donde los atributos sicológicos y de ira que predisponen a la gente a la protesta y al movimiento son también colectivos, aunque tengan manifestaciones individuales. La resistencia popular es el conjunto de elementos y relaciones sociales, que se expresan en mecanismos y formas de vida, trabajo e identidad, que van desarrollando y ajustando constantemente, los diversos grupos sociales dominados, subordinados, subalternos, frente al orden y los mecanismos que los controlan, frente al Estado, los grupos sociales dominantes y quienes ejercen el poder y la dominación. La resistencia popular es lucha contra el orden que los oprime y explota, es contra la dominación, es contra el capital, es económica, social y cultural, aunque principalmente política. Se da por medios y mecanismos políticos, disputando los espacios sociales de decisión y manejo de los recursos, intentando siempre mover a favor de quienes luchan las relaciones de fuerzas entre los diversos grupos sociales interactuantes. Los medios y mecanismos que utiliza muchas veces son ocultos, soterrados, no del todo evidentes. Son lo que algunos autores como Scott, llaman la infrapolítica, que no es más que la política de los dominados, los subalternos.


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UNIDAD POPULAR AUTÓNOMA
El mejor camino es construir local, regional y nacionalmente la unidad y la organización popular autónoma, independiente de los partidos y poderes establecidos. Fijar objetivos y metas de acuerdo a las fuerzas acumuladas y actuar en las formas y maneras que nos convengan a nosotros. Jugar en nuestra cancha, no en la de los poderosos, donde son casi imbatibles.
 
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